jueves, 2 de octubre de 2025

El ave vampiro

El pinzón vampiro: una adaptación extrema en las islas Galápagos En las remotas islas Wolf y Darwin, al norte del archipiélago de Galápagos, habita una de las aves más peculiares del planeta: el pinzón vampiro (Geospiza difficilis septentrionalis). Aunque pertenece al mismo grupo de los célebres pinzones de Darwin, su dieta y comportamiento lo diferencian radicalmente de sus parientes. Como la mayoría de los pinzones, esta ave se alimenta principalmente de semillas, insectos y néctar. Sin embargo, en épocas de escasez desarrolló una estrategia inusual para obtener nutrientes: picotea la piel de aves marinas, en particular de los piqueros de patas azules y de Nazca, para beber pequeñas cantidades de su sangre. Este comportamiento no surgió de la nada. Se cree que tuvo su origen en la práctica de alimentarse de parásitos presentes en el plumaje de los piqueros. El paso de limpiar a los huéspedes a herirlos levemente fue gradual, hasta que el consumo de sangre se consolidó como una fuente confiable de alimento en ambientes donde los recursos son limitados. Lo más sorprendente es la tolerancia de los piqueros. Aunque son víctimas de estos picoteos dolorosos, rara vez los expulsan o atacan. Esto podría deberse a la relación previa de limpieza, donde los pinzones cumplían un rol beneficioso al eliminar parásitos. El caso del pinzón vampiro es un ejemplo extraordinario de cómo la presión ambiental y la escasez de recursos pueden moldear la conducta de una especie. En él se evidencia la flexibilidad de los pinzones de Darwin y cómo, en un ecosistema aislado como Galápagos, incluso un ave pequeña puede desarrollar estrategias tan inusuales como alimentarse de sangre.

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