sábado, 25 de octubre de 2025
LAS CANARIAS
Por José Mendoza Bascuñan
LAS CANARIAS
El origen del archipiélago volcánico. La Canarias tiene una edad aproximada de treinta millones de años.
Que aun está evolucionando estructuralmente.
Flujos de lava, aumentando el volumen con el tiempo, aparecieron formas de vida.
Primeros vegetales, microorganismos fueron revolucionando.
Sobre las rocas volcánicas aparecieron los líquenes, degradando la roca, originando materia orgánica buena y elementos necesarios para el suelo de la isla.
Aparecen insectos sobre la superficie, y ya tenían una profundidad de suelo notoria.
Interesante ecosistema donde muchos animales se aprovechan.
Aves y la fauna submarina han creado un ecosistema completamente adaptado.
Más tarde, nuevas formas de vida aparecen adaptándose, como también reptiles, plantas de flora.
“Los Escarabajos y otras especies.”
Y aquí encontramos el gran lagarto gigante, que mide 70 – 80 cm.
Es muy resistente al cambio climático.
Es una especie endémica, única en su género.
Es depredador y controlador biológico muy importante.
Su principal refugio: ¡Roca volcánica! Permaneciendo siempre cauteloso.
Es una especie ¡protegida por ley!
Su alimentación consiste en orugas, insectos, aves, pequeños mamíferos, anfibios.
Las Islas Canarias: un laboratorio natural de evolución
Pocas regiones del planeta concentran tanta diversidad biológica en tan poco espacio como las Islas Canarias. Este archipiélago volcánico, situado frente a la costa noroeste de África, es mucho más que un destino turístico de playas: es un verdadero laboratorio viviente donde la naturaleza ha experimentado durante millones de años.
Origen volcánico: la base de la biodiversidad
Las Canarias nacieron del fuego. Hace unos veinte millones de años, el magma emergió desde el fondo del océano Atlántico formando islas una a una: Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria, Tenerife, La Gomera, La Palma y El Hierro.
Esa formación independiente y aislada permitió que muchas especies evolucionaran de forma única, sin contacto con el continente.
Cada isla posee su propio paisaje: desiertos volcánicos en Lanzarote, pinares en Tenerife, laurisilva húmeda en La Gomera y coladas de lava jóvenes en La Palma. Este mosaico ambiental es el secreto de su impresionante biodiversidad.
Flora única: reliquias del pasado
En Canarias viven más de dos mil especies de plantas, y alrededor del cuarenta por ciento son endémicas, es decir, no existen en ningún otro lugar del mundo.
Algunas de las más emblemáticas son:
El drago milenario (Dracaena draco), un símbolo vegetal de Canarias, con aspecto de árbol pero estructura más cercana a una planta suculenta.
La violeta del Teide (Viola cheiranthifolia), que crece solo en las laderas del volcán Teide, a más de 3.000 metros de altura.
Los bosques de laurisilva, una reliquia de la era terciaria, que sobrevive gracias a la humedad de los vientos alisios en zonas como Garajonay (La Gomera).
Fauna adaptada y sorprendente
La fauna terrestre no es tan abundante como la flora, pero está llena de especies únicas.
Entre ellas destacan los lagartos gigantes (como el de El Hierro o La Gomera), supervivientes de tiempos antiguos que llegaron a alcanzar hasta medio metro de longitud.
También existen aves endémicas como el pinzón azul del Teide y el pinzón azul de Gran Canaria, dos especies diferentes que evolucionaron por separado debido al aislamiento insular.
En los ecosistemas marinos, las aguas canarias albergan delfines, tortugas marinas y ballenas piloto, que encuentran aquí un hábitat estable y templado durante todo el año.
Microclimas: el truco natural de las islas
Un fenómeno fascinante es la existencia de microclimas. En pocos kilómetros se puede pasar de un paisaje árido y seco a un bosque húmedo envuelto en niebla.
Esto ocurre por la combinación del relieve montañoso y los vientos alisios, que atrapan la humedad del Atlántico creando el conocido “mar de nubes”.
Conservación: un reto y una esperanza
A pesar de su riqueza, muchas especies están amenazadas por la urbanización, las especies invasoras y el cambio climático.
Sin embargo, Canarias cuenta con una extensa red de parques nacionales y reservas naturales, como el Parque Nacional del Teide, Garajonay o Timanfaya, que protegen buena parte de este patrimonio biológico.
Conclusión
Las Islas Canarias son mucho más que un conjunto de paisajes espectaculares: son un tesoro biológico, una ventana al pasado y un ejemplo perfecto de cómo la vida se adapta y evoluciona en el aislamiento.
Cada especie, cada roca y cada nube cuentan la historia de millones de años de transformación natural.
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