martes, 25 de noviembre de 2025
El banquete de las orcas
Por José Mendoza Bascuñan
El banquete de las orcas Orcinus orca
Es un espectáculo impresionante.
Cada temporada de migración, un masivo desplazamiento de arenques se acerca hacia las costas de Noruega.
Restos de nieve, corrientes frías y el viento del océano acompañan el paisaje.
A veces aparece el sol; otras, la noche domina el ambiente.
Las orcas vuelven cada año. Viajan a las frías aguas de la costa norte, siguiendo la ruta de los arenques.
Suelen moverse agrupadas por decenas, lo que han denominado los científicos como “el estado de agregación”.
La presencia de las orcas marca el inicio del descenso de la población de arenques durante la temporada.
Cuando las orcas llegan, comienza la acción.
Cada grupo se organiza según su propia estrategia de cacería.
Los bancos de arenques se reúnen temprano en el día, formando enormes nubes plateadas bajo la superficie.
Las orcas viajan en conjunto, coordinándose con precisión.
Cuando regresan en invierno, atacan en grupos bien definidos.
Este episodio se repite cada año.
La orca utiliza una técnica particular:
empujan a los arenques hasta formar una esfera compacta conocida como “bola de pescado”.
Una vez atrapados, los peces no tienen salida.
Este método permite a las orcas atacar de lado y aturdir a los arenques con un fuerte coletazo, dejándolos inmóviles.
Las orcas, a diferencia de las ballenas jorobadas, mantienen una formación totalmente coordinada.
Este lugar, año tras año, se convierte en un escenario perfecto cuando los arenques han llegado.
La aparición de ballenas jorobadas habitando la zona es frecuente, aunque ellas se alimentan de manera distinta.
Las orcas, sin embargo, se mantienen entre 90 y 100 kilogramos de arenques consumidos por día aproximadamente cuando el alimento es abundante.
Los arenques han llegado a ese punto luego de un largo viaje migratorio.
Hoy día, estudios de física submarina han demostrado que los peces pueden emitir un “brillo” o destello cuando se agrupan demasiado, creando un campo visual que las orcas aprovechan para ubicarlos incluso en aguas oscuras.
Así, siguen de cerca el banco, viajando en círculo y agotando poco a poco su energía.
Es un trabajo preciso y estratégico: las orcas son inteligentes, al nivel de los delfines.
No sienten ningún peligro por parte de los humanos.
Incluso reconocen todos los lugares de su recorrido: saben dónde se concentra la mayor abundancia de peces y regresan allí cada año.
Las orcas en los fiordos de Noruega forman parte de uno de los fenómenos naturales más llamativos del norte europeo. Cada año, especialmente entre octubre y enero, estos animales llegan a zonas como Tromsø, Skjervøy y Andenes siguiendo la migración del arenque, su alimento principal.
En los fiordos, las orcas se organizan en grupos familiares muy coordinados. Son conocidas por su capacidad de trabajar en equipo: rodean los bancos de arenque, los compactan y luego los aturden con golpes de cola para alimentarse. La geografía profunda y protegida de los fiordos permite que tanto el arenque como las orcas se acerquen mucho a la costa, lo que hace que la observación sea muy accesible.
La interacción con humanos suele darse a través de tours de avistamiento, que en su mayoría son regulados para minimizar el impacto en la fauna local. Noruega destaca por ofrecer uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden observar orcas en plena naturaleza, sin interferencia humana significativa.
Como dato extra, durante los meses más oscuros del invierno, no es raro ver orcas nadando bajo cielos iluminados por auroras boreales, lo que genera un paisaje difícil de olvidar.
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